Remarks
William R. Brownfield
Assistant Secretary, Bureau of International Narcotics and Law Enforcement Affairs
Washington, DC
June 26, 2013


PETER VELASCO: Bienvenidos a Live at State, el formato interactivo por internet y en vídeo del Departamento de Estado de los Estados Unidos, una de sus plataformas para dialogar con los medios internacionales. Y bienvenidos también a los periodistas e invitados que se juntan con nosotros hoy. Estoy hoy en el estudio con el Secretario Adjunto de Asuntos Narcóticos Internacionales y Aplicación de la Ley, William Brownfield. Él estará respondiendo a sus preguntas sobre la reforma de la política antidroga en el hemisferio. Bienvenido Secretario.

WILLIAM BROWNFIELD: Muchas gracias Peter, es un gusto y placer estar con ustedes acá en Live at State como siempre esta mañana.

PETER VELASCO: Muy bien, los participantes deben enviar sus preguntas en la parte inferior de la ventana titulada “Preguntas para el Oficial”. Si en cualquier momento durante la charla tienen problemas enviando sus preguntas, pueden enviarnos un correo electrónico a través de live@state.gov y añadiremos sus preguntas en la lista. Vamos a tratar de responder a la mayor cantidad de preguntas posibles en el tiempo que tenemos y si quieren obtener más información y las últimas noticias sobre el Departamento de Estado nos pueden seguir a través de Twitter, la dirección es @INLBureau y también @USAenEspañol; también nos pueden seguir por Facebook en Facebook.com/StateINL. Entonces vamos a empezar con la primera pregunta, un momento. La primera pregunta: ¿Cómo responde los Estados Unidos a las llamadas para un nuevo enfoque en la lucha contra el doble desafío de tráfico y el consumo de drogas, dado que 40 años después del lanzamiento de la guerra contra las drogas hay pocos resultados favorables?

WILLIAM BROWNFIELD: Bueno, buen punto para comenzar, Peter, y gracias por la pregunta y gracias también a los excelentes representantes de los medios de comunicación que están con nosotros esta mañana. Mira, para comenzar incidentalmente, feliz día mundial de la droga, es particularmente apropiado, en mi humilde opinión, tener esta conversación hoy, no solamente porque es el día designado por las Naciones Unidas para hablar de y tratar de la cuestión y el problema de la droga ilícita, pero también porque en los últimos meses y aún semanas hemos tenido muchas conversaciones públicas e importantes sobre el tema. Hace un mes, más o menos, la OEA divulgó y distribuyó su informe sobre las políticas de la droga ilícita en el hemisferio occidental, y presentaron el informe en Bogotá el 17 o 18 de mayo, si me acuerdo bien, y hace 3 semanas la Asamblea General de la OEA, trató como su tema principal el tema de la política de la droga ilícita en todo el hemisferio y la declaración de Antigua ofreció algunas ideas para la manera para seguir en esta cuestión durante los meses que vienen, además de los esfuerzos y actividades del Comité Internacional para el Control de Drogas de las Naciones Unidas y su Asamblea General de la Comisión de la Droga Narcótica. En otras palabras, en este momento creo yo que hay buen debate en todo el mundo sobre este tema, es buen momento para esta conversación, y como dijo el Presidente Obama, hace año y pico en Cartagena de Indias, damos la bienvenida a este debate. Parte del debate, sin duda alguna, es la manera en que Estados Unidos hace su contribución a esta cuestión; parte de eso, por supuesto, son los dos referendos aprobados en los estados de Colorado y de Washington en noviembre del año pasado, legalizando y, uso esa palabra explícitamente, no despenalizando pero legalizando el consumo, producción y cultivo de cannabis, de marihuana en los Estados Unidos. Ahora bien, eso es parte del debate, cómo es que un país puede tener sus experimentos, sus ajustes o modificaciones a sus leyes, pero aún participa en el esfuerzo internacional para el control, el abuso de la droga ilícita y su tráfico ilícito bajo las convenciones internacionales de control de drogas. Creo que es parte del debate y creo que Estados Unidos debe formular una respuesta y una estructura que permite ese tipo de experimentación, pero que cumple con sus obligaciones bajo las convenciones también.

PETER VELASCO: Muy bien, seguimos con otra pregunta de Mónica Oblitas, de Los Tiempos de Bolivia. Mónica dice: “varios países de América Latina han decidido impulsar el debate sobre la despenalización de algunas drogas, hoy ilegales. La OEA ha presentado un trabajo sobre el tema. ¿Cuál es la posición de los Estados Unidos sobre la despenalización y sobre el documento/trabajo que ha sido elaborado por instrucción de la OEA? ¿Qué hace Estados Unidos al respecto?”.

WILLIAM BROWNFIELD: Mira, Estados Unidos, como los otros 33 miembros de la OEA, es un país soberano e independiente y, por supuesto, nosotros vamos a controlar y decidir nuestras propias políticas internas y nacionales de la droga y la droga ilícita. Pero tenemos la obligación de hacerlo dentro del cuadro de las obligaciones internacionales que tenemos nosotros como país que ha ratificado las tres convenciones internacionales para el control de la droga ilícita, las Convenciones de Naciones Unidas. Esa es nuestra obligación. Mi respuesta a la pregunta es que Estados Unidos, como cualquier otro país en el mundo que cumple con sus obligaciones, tiene la obligación de hacer sus ajustes y modificaciones a nuestra política nacional e interna en una manera basada en la evidencia y en la ciencia. Segundo, que cumple con las obligaciones internacionales que tenemos. Y tercero, que no requiere cambios fundamentales en las Convenciones Internacionales. Porque Peter, piensa bien en esto, en este momento un nuevo tratado para ser ratificado por el Senado de los Estados Unidos se tarda entre 30 y 40 años para la ratificación. Imagínate, si la comunidad internacional decidiera formular una nueva convención para el control de la droga ilícita, ¿vamos a esperar hasta 2050 para tener una infraestructura aceptada y aceptable por todo el mundo en este área? Creo que no, espero que no, en mi opinión las convenciones son suficientemente flexibles para permitir algunos ajustes o cambios de la política interna pero sin tener que cambiar toda la estructura. En mi humilde opinión, ya existe un consenso bastante amplio en todo el mundo sobre cómo deberíamos proceder en esta área de la política de la droga ilícita. Un principio aceptado es que la estrategia actual no ha sido un éxito total. En otras palabras, nadie está satisfecho totalmente. Dos, el problema no es un problema exclusivamente policial; también es un problema social, un problema de salud, un problema económico y de desarrollo. Tres, de todas las comunidades que hablan de legalización, nadie habla de legalización más allá que el cannabis, la marihuana; nadie sugiere la legalización de la heroína, la legalización de cocaína, la legalización de metanfetaminas; en otras palabras, se limita ese debate a una pequeña parte de todo el universo. Cuarto, todo el mundo coincide en que estas organizaciones criminales son malas, nadie dice que los carteles de la droga ilícita son buenos. Cinco, todo mundo coincide que la colaboración internacional es buena, en otras palabras, queremos colaboración, no queremos 194 países con su propia estrategia totalmente independiente de todo el resto del mundo. Y, finalmente, sexto y último principio aceptado por consenso, cada país decide su propia política interna y nacional. Creo yo que con esos 6 principios aceptados por todo el mundo debería ser posible formular una estrategia política aceptable para todo el mundo.

PETER VELASCO: Ok, y siguiendo un poco en este tema, otra pregunta de Mónica Oblitas, de los Tiempos de Bolivia, ella nos pregunta: “en este contexto ¿cómo está influyendo el avance de la despenalización del uso de la marihuana en estados como Washington y Colorado, y en países como Uruguay o Colombia, a la política antidrogas del Presidente Obama?”.

WILLIAM BROWNFIELD: Primero, por supuesto, quiero comenzar a nivel global, luego bajar a nivel hemisférico y, finalmente, a nivel nacional y, en Estados Unidos, a nivel de estado. Globalmente la Convención Internacional, en este momento, incorpora la marihuana (cannabis), como una de las drogas prescritas no permitidas en la lista de drogas prescritas. Tenemos que aceptar esa realidad en Estados Unidos como en cualquier otro país del mundo. En este momento, la Convención Mundial no la permite y la organización responsable para aplicar esa convención, el Comité Internacional para el Control de Narcóticos, ha sido bastante claro con nosotros mandando tres -- en este momento -- cuatro cartas a los Secretarios de Estado y al Fiscal General de los Estados Unidos, informándonos de eso. En este momento, la marihuana es también una droga prescrita por Ley Federal en los Estados Unidos; en otras palabras, hay 18 estados de los Estados Unidos que permiten el uso de marihuana por propósitos médicos y 2 estados en los Estados Unidos que han decidido que antes del fin de este año 2013 van a permitir el uso de la marihuana por propósitos personales y recreacionales también, esos son Washington y Colorado, pero en este momento hay un conflicto entre la futura ley de los dos estados y la Ley Federal de los Estados Unidos. Creo yo que durante los próximos 5 o 6 meses, las autoridades Federales y las autoridades de los dos estados tendrán que llegar a una acomodación para asegurar que la Ley es consistente y coherente entre las autoridades Federales y las autoridades de los estados. Espero que ese proceso, eventualmente, tenga el impacto de reforzar elementos positivos que hemos visto en los Estados Unidos en los últimos 10 años, la reducción del consumo de drogas ilícitas, la reducción de la violencia y la delincuencia en los Estados Unidos, relacionadas con el abuso de drogas ilícitas; en otras palabras, tendencias positivas, pero que trata de contribuir a algunas tendencias más negativas en los últimos 20 años, el número de personas encarcelados por posesión o consumo de drogas ilícitas. Eventualmente, el desafío que tenemos nosotros en los Estados Unidos, es buscar el balance, el equilibrio apropiado para reforzar lo positivo, mejorar lo negativo y eliminar las diferencias entre la Ley Federal y la Ley de los estados.

PETER VELASCO: Ok, la siguiente pregunta nos viene desde México. Manuel Juan Somoza, de Grupo Milenio, él dice: “tengo entendido que Estados Unidos y Cuba han colaborado puntualmente en algunos casos de tráfico de drogas. ¿La reforma de la política antidroga en el hemisferio podría implicar una sistematización de tal colaboración?

WILLIAM BROWNFIELD: Mira, esas son aguas complicadas, hasta cierto punto peligrosas. Voy a decir lo siguiente: Estados Unidos es un país independiente y soberano que existe en este planeta. Cuba es un país independiente y soberano. Somos vecinos con separación de apenas 100 kilómetros entre el sureste de los Estados Unidos y el territorio de la República de Cuba. Tenemos intereses mutuos en asegurar que nuestros dos pueblos, nuestras dos sociedades, no seamos víctimas del tráfico de la droga ilícita, del abuso de la droga ilícita, y en las áreas en donde podemos colaborar, el Gobierno de los Estados Unidos está dispuesto a colaborar. Eso no quiere decir que no hay diferencias profundas entre los dos países, los dos Gobiernos, los dos sistemas, los dos pueblos y las dos sociedades. Pero, por supuesto, en las áreas en donde hay coincidencia y posibilidad de colaboración, por supuesto, queremos minimizar el impacto de la droga ilícita a los ciudadanos de los Estados Unidos y el Gobierno cubano tiene el mismo derecho en la isla de Cuba, entonces allí hay posibilidades de colaboración.

PETER VELASCO: Ok, también les quiero recordar que si desean obtener las últimas noticias sobre el Departamento de Estado de los Estados Unidos nos pueden seguir a través de Twitter, siguiendo la dirección @INLBureau y también @USAenEspanol; también nos pueden seguir por Facebook en Facebook.com/StateINL. Vamos a regresar a algo que estábamos hablando antes. Sofía Menchú, del periódico Guatemala, nos pregunta si Estados Unidos apoyará la legalización de las drogas o solamente de marihuana.

WILLIAM BROWNFIELD: En este momento la posición del Gobierno Federal de los Estados Unidos no ha cambiado en el último año y medio, desde la Cumbre de las Américas, en Cartagena, en abril de 2012, y por eso es que damos la bienvenida a este debate sobre la legalización y otros cambios a la política internacional, pero en Estados Unidos hemos examinado y considerado la legalización y hemos decidido que para nosotros, y hablamos solamente para los Estados Unidos, esto nos funciona, nos sirve para los Estados Unidos. Ahora bien, ¿qué ha cambiado?, ¿qué ha pasado desde ese momento en abril del año pasado? Primero, dos estados de los Estados Unidos han decidido, han votado en un referendo, legalizar la marihuana. Es una realidad que tenemos que confrontar. Segundo, la OEA ha presentado un informe con algunos escenarios hipotéticos para el futuro, esa es una realidad. Y tercero, la Asamblea General de la OEA ha decidido examinar en una sesión extraordinaria durante el año que viene, nuevas ideas sobre el control de la droga y, específicamente, de las drogas ilícitas para este hemisferio. Estas son realidades que tenemos que examinar. Estados Unidos como un país soberano e independiente, tiene el derecho de decidir su propia política de control de drogas dentro de las fronteras de los Estados Unidos, exactamente como Guatemala tiene el mismo derecho y autoridad soberana. Pero tenemos la obligación también de cumplir con las convenciones y con los tratados internacionales que hemos ratificado durante los últimos 40 o 50 años. Tenemos que buscar una solución pragmática, una solución moderada; en otras palabras, las ONG’s, las Fundaciones y los ciudadanos particulares tienen el derecho de ofrecer la polémica para provocar el debate y, eventualmente, examinar todas las posibilidades. Pero cuando los Gobiernos entran en conversación deben buscar soluciones auténticas. Mi opinión es que la solución auténtica en el futuro va a encontrarse en el medio de los dos extremos. Por un extremo, existen los legalizadores, que dicen en una manera bastante simplista, en mi humilde opinión, que si legalizáramos toda la droga ilícita resolveríamos el problema del día para la noche. Por otro extremo, existen los que llamo yo los prohibicionistas, los que dicen que vamos a prohibir todo, absolutamente todo, todo es criminalizado y en caso de violación a la prohibición entonces es una cuestión policial y criminal. Creo yo que la solución se encuentra entre esos dos extremos, en el gran centro, donde hay muchas posibilidades para explorar, considerar y eventualmente producir una solución basada en la evidencia y la ciencia, que respeta los derechos soberanos de cualquier país, que admite que ninguna sociedad quiere tolerar el abuso de drogas ilícitas, no porque es una cuestión policial sino porque es una cuestión social, es una cuestión de educación, es una cuestión para el futuro de la juventud, es una cuestión de salud pública, y es por eso que no hay ninguna sociedad en todo el mundo que quiere aumentar o contribuir a más consumo de drogas ilícitas. Debería ser posible, digo yo a toda la audiencia y a todos los distinguidos representantes de los medios de comunicación que están conversando con nosotros, debería existir posibilidad para una solución que eventualmente aceptaría todos esos principios y adelantaría este debate en una manera pragmática durante los meses que vienen.

PETER VELASCO: Bueno, hablando un poco del consumo, Eduardo Vásquez Becker, del Diariolatino.net, dice que con frecuencia se escucha decir que si en los Estados Unidos no hubiera consumo, en América Latina no habría producción ni narcotráfico. A mi entender lo que buscan es restar a los Estados Unidos autoridad moral en su lucha antidroga.

WILLIAM BROWNFIELD: Bien, no critico absolutamente a ninguna persona por su posición, pero es lógico si no hay consumo no hay demanda, si no hay demanda no hay oferta. Está bien, pero se homicidio, etc., etc., etc. Mira ofrezco una cifra histórica certificada por los mismos medios de comunicación que han seguido este proceso durante los últimos 30 años. En los últimos 7 años, el consumo de cocaína y metanfetamina en los Estados Unidos se han reducido en un 50%, en otras palabras hay un 50% menos de demanda para cocaína y metanfetamina en los Estados Unidos que en el 2006. Mi pregunta los oyentes entonces es si ¿ven ellos una reducción del 50% de la violencia, la delincuencia y la criminalidad en los países de México, América Central y Sur América? Creo que no, porque no es una cuestión exclusivamente de los Estados Unidos. ¿Qué hemos visto durante esos 7 años? Reducción del consumo de cocaína y productos derivados de la hoja de coca en los Estados Unidos, pero aumento en algunos países de América del Sur, por ejemplo, Brasil o Argentina, aumento en los países de Europa Occidental, y hasta cierto punto aumento en algunos países asiáticos; en otras palabras, vivimos en una comunidad global y Estados Unidos acepta su responsabilidad para contribuir a la solución, pero simplificar esta cuestión en decir que la solución se encuentra exclusiva y totalmente en las manos de los Estados Unidos es un pocito simplista, estamos en este esfuerzo como un esfuerzo global y mundial, cada país tiene su cuota de responsabilidad y su capacidad de colaborar y cooperar en este esfuerzo. No importa si el país sea consumidor, país de tránsito o país productor, todos somos responsables del problema y la solución requiere esa colaboración global también.

PETER VELASCO: Ok, Ramón Sancho, de Agence France Presse en Venezuela nos pregunta: Para Estados Unidos, ¿cómo se traduce la estrategia integral antidrogas adoptada en la Declaración de la OEA en Antigua?

WILLIAM BROWNFIELD: Mira, aceptamos porque la Declaración fue por consenso, el Gobierno de los Estados Unidos apoyó la Declaración de Antigua, que dice que el hemisferio y los 34 miembros de la OEA vamos a examinar la política en una sesión extraordinaria durante el año que viene o, posiblemente, el año 2015. El Gobierno de los Estados Unidos cree que eso debería ser incorporado en el proceso en el que la OEA también decide su propia estrategia antidroga para los cinco años que comienzan el 1° de enero de 2016 hasta finales de 2021, que es algo que la OEA, por medio de su organismo antidroga, la CICAD, hace cada 5 años. La lógica es que esa sesión extraordinaria de la OEA debería usar el debate y el proceso para formular la próxima estrategia para los cinco años que comienzan en el 2016. Si es así, creo que la sesión extraordinaria va a ofrecer algo de valor, algo positivo para el hemisferio durante los años que vienen. Por supuesto, deberían considerar ajustes y modificaciones a las políticas actuales, ¿por qué? Porque el mundo está cambiando, las organizaciones criminales cambian, los países consumidores, de tránsito y de producción cambian, y por supuesto la nueva estrategia debería de aceptar y acomodarse a esos cambios, pero en vez de decir que vamos a comenzar desde cero, que en mi opinión sería un error por ignorar las lecciones aprendidas y el progreso en varias áreas que hemos visto en los últimos 10 o 15 años, debería dedicarse a la formulación de una nueva estrategia para el hemisferio para los próximos 5 años que vienen.

PETER VELASCO: ¿Esos 5 años serían de 2016 a 2021?

WILLIAM BROWNFIELD: Bien, del 1° de enero de 2016 al 1° de enero de 2021

PETER VELASCO: Ah, Ok.

WILLIAM BROWNFIELD: Y eso es algo que la OEA ha hecho cada 5 años desde hace unos 20 años.

PETER VELASCO: Muy bien, Giovanni Contreras pregunta: ¿cómo evalúa la actual estrategia de México y Centroamérica contra las drogas que, básicamente, se resume en fuertes acciones militares? ¿Han dado resultados?

WILLIAM BROWNFIELD: Mira, primero voy a sugerir que ese análisis de las estrategias actuales en México y América Central no representan la totalidad de lo que se hace ahí. Por ejemplo, la política y la colaboración entre México y Estados Unidos de los últimos 6 años se representan en la Iniciativa Mérida, que es una estrategia de 4 partes; una parte, sin duda alguna, es tratar de atacar las organizaciones criminales, pero hay 3 partes adicionales. Una parte es fortalecer las capacidades de las instituciones de gobierno. Segundo, establecer una frontera más moderna entre los dos países, en otras palabras, mejores controles de productos y personas que pasan del norte hacia el sur o del sur hacia el norte. Y la última parte de esta estrategia, es un esfuerzo de contribuir en una manera social y económica al desarrollo de las comunidades de México, para ofrecerles a ellos un futuro auténtico y legal, y eliminar la necesidad de trabajar con organizaciones criminales. En otras palabras, es una estrategia un poco más sofisticada que la simple estrategia de atacar las organizaciones criminales. En la política CARSI (La Iniciativa Regional de Segurdid para America Central), para América Central, las estrategias también son estrategias dedicadas no solamente a las drogas ilícitas sino también a la reducción de violencia y al aumento del desarrollo social, educativo, de salud y de economía e inversión en el área. Mi análisis de la situación hasta el momento es basado, parcialmente, en lo que aprendimos en Colombia, durante los años 90 y los primeros años del siglo actual y eso es que en los años iniciales de una estrategia, eventualmente vamos a ver a las organizaciones criminales, los carteles, reaccionando de una manera violenta a la presión que reciben de las instituciones del Estado y lo que vamos a ver por un período es más sangre y más violencia, que para las pobres comunidades y pueblos parece mucho como una situación peor que en los años anteriores, pero lo que aprendimos en Colombia es que eso también es el sonido, el ruido de un cartel que está a punto de morirse y es por eso que reaccionan de una manera tan violenta porque efectivamente quieren intimidar a las instituciones del Estado para dejar de presionarles. En mi opinión, eso es lo que vemos y hemos visto en México, estamos viendo en América Central en este momento. Sé que eso es poca satisfacción para las personas y las comunidades que sufren de la violencia en este momento pero creo que en unos pocos años, mi predicción es que vamos a ver una situación de violencia mucho, mucho mejor que lo que vemos en este momento.

PETER VELASCO: Bien… Eduardo Castillo de AP México nos pregunta: en medio de la lucha contra los cárteles en México, se ha hablado que los grupos del narcotráfico buscarían de nuevo la ruta del Caribe para traficar drogas a los Estados Unidos. ¿Eso ya ha ocurrido? y ¿qué porcentaje de droga sigue entrando por México?

WILLIAM BROWNFIELD: Mira, sabes que eso es mi análisis también. Estamos de acuerdo en la probabilidad de lo que va a ocurrir en el futuro y llego a esa conclusión de esta manera geográfica. Hace 15 años comenzamos nosotros, la comunidad internacional, a aplicar presión a las organizaciones criminales en Colombia y vimos el traslado de muchas de sus actividades a México. Hace 6 años la comunidad internacional con el apoyo absoluto y total y con el liderazgo del Gobierno mexicano, comenzamos a aplicar presión a los carteles en México y lo que hemos visto en los últimos 2 o 3 años es el traslado de muchas de sus actividades a América Central. Comenzando hace un par de años, la comunidad internacional, con el liderazgo de los países y los Gobiernos centroamericanos, dentro de sus sistema regional del SICA (Sistema de la Integración Centroamericana) comenzamos a aplicar presión ahí, y ¿qué va a pasar? Una posibilidad es que los carteles van a retirarse de la industria del narcotráfico y, yo no sé, abrir restaurantes en la playa, pero eso es poco probable, lo más probable es que van a buscar nuevas rutas y en ese momento lo atractivo del Caribe y las viejas rutas de los años 80 y 90 van a parecer bastante positivas para ellos. Eso por lo tanto es la razón por la cual digo que nuestro desafío en dos o tres años puede ser no América Central o México y más el Caribe. ¿Si ya ha comenzado? Puede ser que sí, hace dos años calculábamos que solo un 4 o 5% de la totalidad del producto ilícito de entrando a los Estados Unidos pasaba por el Caribe y más de 90% pasaba por América Central y México. Lo que calculamos el año pasado es que es número ha crecido hasta un 9%, aún una cifra pequeña en comparación con el 90% que pasa por América Central y México, pero el 9% es el doble de la cifra del año anterior, que sugiere un aumento del uso del Caribe y las redes del Caribe como rutas de tráfico hacia América del Norte y es por eso que creo que deberíamos pensar hoy y hacer algo de inversión hoy en la infraestructura para el Caribe para producir divisas en el año 2015 o 2016, cuando la lógica geográfica sugiere un regreso de los carteles a las rutas por el Caribe.

PETER VELASCO: Nos quedamos un poco en México, Ángel Villarino de Reforma en México, nos pregunta: según informaciones aparecidas en diarios estadounidenses como el New York Times, dentro de la DEA no gustó nada la nueva política de Peña Nieto de la “ventanilla única” para tratar temas de narcotráfico, ¿puede confirmar o desmentir esta afirmación? ¿Puede entorpecer el trabajo de la lucha contra el narcotráfico esta centralización de la colaboración exigida por el gobierno mexicano?

WILLIAM BROWNFIELD: Mira, me llamo William Brownfield, soy el Sub-Secretario de Estado para Asuntos Antinarcóticos y Aplicación de la Ley, por supuesto, hablo por mi Organización y en este tema hablo por el Departamento de Estado, por supuesto, no puedo hablar por cualquier otra parte del Gobierno de los Estados Unidos. Lo que sí puedo decir es lo siguiente: los Estados Unidos Mexicanos es un país soberano e independiente. El Gobierno de México tiene el derecho de decidir, exactamente como el Presidente Obama dijo en público durante su visita a Ciudad de México en mayo de este año, es el Gobierno de México quien decide la política mexicana y la manera en que Estados Unidos y México vamos a colaborar en México, punto final. Ahora bien, la lógica expresada por el Gobierno mexicano es bastante inteligente. Quieren tener un sistema que permite mejor control y organización de la colaboración. No tengo ningún problema con ese concepto, ha indicado un interés en poner más énfasis en programas de cohesión social, desarrollo económico y social en las comunidades, más esfuerzo a nivel de Estado y a nivel Municipal y menos a nivel Federal, más capacitación y educación en vez de equipamiento. Yo no tengo problema alguno con cualquiera de esos conceptos. Sin duda alguna, los dos gobiernos necesitamos un sistema que funcione, que permita una colaboración que es bastante complicada y detallada, como bien sabes Peter, probablemente no hay dos países en el mundo que tienen más puntos de intersección que México y Estados Unidos, tenemos una frontera de dos mil millas, de más de tres mil kilómetros, tenemos dos países donde casi 200 millones de seres humanos viven dentro de 100 millas de la frontera hacia el norte o hacia el sur, tenemos dos países donde se habla un idioma particular y común, se llama “fronterizo” y es una mezcla de inglés y español no hablado en cualquier otra parte del mundo, en otras palabras es una relación increíblemente complicada, sensible, pero también importante para los dos países. Al final de todo el proceso vamos a llegar a una solución que funcione para ambos Gobiernos, ¿por qué? Porque se necesita, porque México y Estados Unidos y nuestra relación bilateral es tan importante que, eventualmente, vamos a encontrar una solución satisfactoria para todos; pero repito, todas las ideas ofrecidas por el Gobierno de México, me parecen a mí como ideas totalmente lógicas, positivas y aceptables. Vamos a colaborar porque, eventualmente, tenemos que colaborar.

PETER VELASCO: Ok, les agradecemos mucho a todos los participantes que nos han mandado preguntas, nos han llegado muchísimas, desafortunadamente esta va a ser la última y nos viene desde Guatemala, Gerardo Rafael del Diario de Centroamérica pregunta: expertos consideran que Estados Unidos también debe enfocar en el control bancario debido al lavado de dinero que crea el financiamiento a carteles de la droga; otro aspecto es el control en el comercio de armas para contrarrestar el poderío de los narcotraficantes, ¿qué puede hacer Estados Unidos tomando en cuenta que es el mayor consumidor de droga?

WILLIAM BROWNFIELD: Bueno, Gerardo, la verdad es que estoy de acuerdo con las dos ideas de mejores controles sobre el abuso de los sistemas financieros y mejores controles sobre el tráfico ilícito e ilegal de armas. No estoy seguro si coincido con la sugerencia que Estados Unidos es el mayor consumidor de drogas ilícitas, puede ser que sí, pero creo que estamos en segunda posición en términos de consumo de cocaína por las razones de los cambios en los últimos 7 años. ¿Qué podemos hacer en término de armas y lavado de dinero? Primero deberíamos aceptar como principio el hecho de que para tener una estrategia exitosa para el control de drogas ilícitas hay que tocar cada elemento de la cadena, desde el cultivo, la producción, el tránsito, el transporte, la distribución y, eventualmente, el financiamiento de las drogas ilícitas. No podemos dejar sin tocar ningún eslabón en la cadena de producción, creo que hay más que los gobiernos del mundo y la comunidad internacional podemos hacer para colaborar en los esfuerzos financieros para asegurar mejor movimiento de información entre los gobiernos, mejor compartimiento de evidencia para casos y juicios contra instituciones y personas, y mejor colaboración policial y de monitoreo de actividades de bancos y otras instituciones financieras. En la cuestión de armas, sin duda alguna, la violencia producida por los carteles es violencia producida por las armas y, particularmente, armas de fuego de los carteles. Como tú bien sabes, en Estados Unidos, en particular, tenemos una situación legal sensible en términos de la Constitución de los Estados Unidos y la Segunda Enmienda. No voy a entrar en ese debate que se ha producido por casi 200 años, lo que sí voy a decir es que ya existen leyes en los Estados Unidos que criminalizan la exportación sin licencia de armas de fuego que requieren licencias y controles para la venta o la exportación de las armas y deberían existir soluciones en la aplicación de las leyes que ya tenemos y debería ser posible para gobiernos pragmáticos e inteligentes buscar fórmulas para mejor colaboración y controles más efectivos en el movimiento de armas de fuego dentro del hemisferio occidental, que no requiere necesariamente cambios fundamentales y constitucionales en cualquiera de los 34 miembros de la OEA en el hemisferio occidental. Eso por lo menos es mi propuesta en este momento. Creo que son 2 áreas en las que Gerardo tiene toda la razón. Deberíamos poder colaborar mejor y de mayor forma durante los meses y los años que vienen.

PETER VELASCO: Ok, pues este es todo el tiempo que tenemos hoy y gracias a ustedes por sus preguntas. Muchas gracias a usted, sr. Brownfield por estar con nosotros; tendremos un enlace con el audio y el vídeo de nuestra charla de hoy disponible para su uso poco después de la conclusión de este programa. Si desean obtener las últimas informaciones sobre el Departamento de Estado nos pueden seguir a través de Twitter, mediante @StateDept y también @USAenEspañol. Esperamos poder dialogar de nuevo con ustedes en el futuro y les deseamos un feliz día. Muchas gracias.